26 Jul 05   15:01 
 Popeye   
   
 Articulo en texto
INVASION

ENTRE LA MODA Y LA DENUNCIA

LOCOS «QUADTREROS»


CADA año se compran más de 30.000 nuevos. Invaden campos y playas. Sus jinetes adoptan un nombre que suena al salvaje oeste: «quadtreros».A caballo siempre entre la diversión y la denuncia, los quads son una auténtica invasión. Pueden llegar a costar hasta 8.000 euros
J. ALBERTO PARDO / BEATRIZ ALVAREZ
¿DIVERSION O AMENAZA?

Para unos es casi una religión; los jinetes de quads como éste buscan el subidón de adrenalina. Para muchos otros, sin embargo, constituyen un auténtico peligro para viandantes y una seria amenaza de destrucción para el medio ambiente. / J. F. FERRER
Visibles como nunca y ruidosos como siempre, se han convertido en el vehículo de moda. Una auténtica invasión que atrona playas, campos y calles. Son los quads y sus jinetes, que han adoptado un nombre con resonancias del Salvaje Oeste: quadtreros. Ya se cuentan por millares y despiertan pasiones. Nadie queda indiferente al paso de estas ruidosas máquinas a caballo entre las motos y los todoterreno. Mucha adrenalina, trabajo extra para policías y guardabosques y mucho negocio.

Aunque nacieron como apoyo en tareas agrícolas, los quads son hoy campo abonado tanto para jóvenes aventureros como para ejecutivos que los usan de método antiestrés.

Los quadtreros dicen que «la única diferencia entre los hombres y los niños es el precio de sus juguetes», y no les falta razón: para tener un quad hay que estar dispuesto a gastarse entre 2.000 y 8.000 euros.

La quadmanía, que nace en EEUU hacia 1967, llegó tarde a España, pero imparable: en 1994 aparecen los primeros quads. Con ellos, centenares de foros, webs y revistas especializadas. Las ventas de quads se duplican cada año a un ritmo de vértigo: 30.000 matriculaciones al año. Hasta hay ya modelos infantiles: «mi primer quad», anuncian.

Paralelas al éxito, las denuncias. Muchos ayuntamientos toman ya medidas. La Junta de Andalucía ha extremado desde febrero la vigilancia para impedir los destrozos en zonas forestales.En Cataluña, los Mossos d'Escuadra ensayan radares para controlar la velocidad de estos juguetes. Esta misma semana, se ha sabido que el Ministerio de Economía y Hacienda estudia penalizar con más impuestos a todoterrenos y quads, considerados de fuerte impacto medioambiental.

Los quadtreros cuentan con una clara desventaja frente a otros conductores. Sus quads derrapan en el lodo de la indefinición legal. Unas autonomías han regulado su uso, otras no. El casco no es obligatorio para ciertos tipos de quad. Unos se matriculan como motocicletas, otros como vehículos especiales. Ni la DGT ni la Guardia Civil tienen contabilizados por ello sus accidentes.Los agentes de tráfico aseguran, sin embargo, que cada vez son más frecuentes. Lógico si atendemos a las ventas: en 2002 se vendieron cerca de 8.000; la cifra superó los 16.000 en 2003 y en 2004 rozaron los 33.000. Se prevén nuevos récords al cierre de 2005.

Estas grandes cifras tienen su lado oscuro. El pasado 8 de julio, en la carretera que une las poblaciones murcianas de Ojós y Ricote, dos jóvenes de 19 años fallecían cuando intentaban hacer caballitos a bordo de un quad. Dos semanas antes, y a pocos kilómetros, otro joven moría al chocar su quad con un turismo. Pero a pesar de los riesgos, la moda alcanza tales proporciones que hay promotoras inmobiliarias del entorno de Doñana que regalan uno con la compra de una vivienda, según explicaba Theo Oberhuber, coordinador de Ecologistas en Acción.

Esta asociación muestra su preocupación por los destrozos que los quads provocan en el medio natural, por no hablar del peligro que pueden suponer para los senderistas. El Seprona confirma un incremento de este tipo de infracciones. Donde antes se ofrecían rutas a caballo o en bicicleta para pasear por parajes naturales, ahora aparecen los quads, «mucho más destructivos», denuncia Oberhuber.

Uno de los principales atractivos del quad es que puede llegar incluso donde no llega un todoterreno. Pero el peligro potencial para los recursos naturales es tremendo. Recientemente, Oberhuber veía pasar uno de esos vehículos justo debajo de uno de los pocos nidos de águilas imperiales que quedan en España.

En Murcia, un paraje protegido, el entorno del río Chícamo, en Abanilla, se convirtió casi en una pista de competición para quads, que no dudaban en recorrer el interior del cauce. Tras la denuncia del Ayuntamiento, a la que se sumaron otras de colectivos ecologistas y propietarios de fincas, el Seprona desarrolló la primera operación a gran escala contra este tipo de infractores.Se le llamó Paraíso, y hubo 80 denuncias por daños medioambientales.

ARMA DE DESTRUCCION
Agentes que participaron en esta operación aseguran, sin embargo, que el Seprona «no está en contra del quad ni de que se utilice de forma lúdica». En este sentido, los comparan con los perros de razas peligrosas. «El perro en sí no tiene porqué ser peligroso si se saca a la calle con un bozal y está bien educado; otra cosa es la irresponsabilidad del dueño». Es entonces cuando tanto el perro como el quad se convierten en arma de destrucción.

Los antecedentes del quad confirman su peligrosidad, como recuerda José Barba, propietario de uno y coordinador del suplemento de Motor del periódico La Opinión de Murcia. Barba explica que muchos vieron en los quads el sustituto de los trike, triciclos motorizados que dejaron de fabricarse en 1988 ante el elevado número de víctimas mortales que provocaron en apenas 20 años.En su opinión, la espectacularidad de su conducción, su popularización y la falta de una regulación específica explican la moda. Pero al quad, vaticina, le pasará lo que a las motos de agua. La falta de legislación hizo que cualquiera pudiese pilotarlas. Las ventas cayeron en picado cuando se legislaron.

Ayuntamientos como el de Roquetas de Mar (Almería) o el de Almonte (Huelva) han empezado a prohibir su circulación en sus calles.Sin embargo, son muchos los ayuntamientos, e incluso la propia Guardia Civil, que aprovechan las características del quad. Así, en zonas costeras como Gandía (Valencia) o Aguilas (Murcia) se pueden ver sobre quads a policías o a empleados para la limpieza de playas. En Algeciras, la Guardia Civil los incorporó hace años en su lucha contra el narcotráfico, conocedores de que son capaces de subir por pendientes resbaladizas de hasta 60 grados.

Este mismo año se vivió una situación paradójica en la romería del Rocío. El ayuntamiento de Almonte prohibió la circulación de quads para garantizar la seguridad de los romeros. A la par, 15 de estos vehículos circulaban conducidos por guardias civiles para garantizar, también, la seguridad de los romeros.

www.elmundo.es/suplementos/cronica/2005/510/1122156005.html
 
 
   
27 Jul 05   19:48 
 juanito   
   
 Re: articulo en texto
duele leer esto,,,, el problema es que esto no parará.
 
 
   
10 Oct   22:42 
 merancho   
   
 Re: articulo en texto
Popeye:
INVASION

ENTRE LA MODA Y LA DENUNCIA

LOCOS «QUADTREROS»


CADA año se compran más de 30.000 nuevos. Invaden campos y playas. Sus jinetes adoptan un nombre que suena al salvaje oeste: «quadtreros».A caballo siempre entre la diversión y la denuncia, los quads son una auténtica invasión. Pueden llegar a costar hasta 8.000 euros
J. ALBERTO PARDO / BEATRIZ ALVAREZ
¿DIVERSION O AMENAZA?

Para unos es casi una religión; los jinetes de quads como éste buscan el subidón de adrenalina. Para muchos otros, sin embargo, constituyen un auténtico peligro para viandantes y una seria amenaza de destrucción para el medio ambiente. / J. F. FERRER
Visibles como nunca y ruidosos como siempre, se han convertido en el vehículo de moda. Una auténtica invasión que atrona playas, campos y calles. Son los quads y sus jinetes, que han adoptado un nombre con resonancias del Salvaje Oeste: quadtreros. Ya se cuentan por millares y despiertan pasiones. Nadie queda indiferente al paso de estas ruidosas máquinas a caballo entre las motos y los todoterreno. Mucha adrenalina, trabajo extra para policías y guardabosques y mucho negocio.

Aunque nacieron como apoyo en tareas agrícolas, los quads son hoy campo abonado tanto para jóvenes aventureros como para ejecutivos que los usan de método antiestrés.

Los quadtreros dicen que «la única diferencia entre los hombres y los niños es el precio de sus juguetes», y no les falta razón: para tener un quad hay que estar dispuesto a gastarse entre 2.000 y 8.000 euros.

La quadmanía, que nace en EEUU hacia 1967, llegó tarde a España, pero imparable: en 1994 aparecen los primeros quads. Con ellos, centenares de foros, webs y revistas especializadas. Las ventas de quads se duplican cada año a un ritmo de vértigo: 30.000 matriculaciones al año. Hasta hay ya modelos infantiles: «mi primer quad», anuncian.

Paralelas al éxito, las denuncias. Muchos ayuntamientos toman ya medidas. La Junta de Andalucía ha extremado desde febrero la vigilancia para impedir los destrozos en zonas forestales.En Cataluña, los Mossos d'Escuadra ensayan radares para controlar la velocidad de estos juguetes. Esta misma semana, se ha sabido que el Ministerio de Economía y Hacienda estudia penalizar con más impuestos a todoterrenos y quads, considerados de fuerte impacto medioambiental.

Los quadtreros cuentan con una clara desventaja frente a otros conductores. Sus quads derrapan en el lodo de la indefinición legal. Unas autonomías han regulado su uso, otras no. El casco no es obligatorio para ciertos tipos de quad. Unos se matriculan como motocicletas, otros como vehículos especiales. Ni la DGT ni la Guardia Civil tienen contabilizados por ello sus accidentes.Los agentes de tráfico aseguran, sin embargo, que cada vez son más frecuentes. Lógico si atendemos a las ventas: en 2002 se vendieron cerca de 8.000; la cifra superó los 16.000 en 2003 y en 2004 rozaron los 33.000. Se prevén nuevos récords al cierre de 2005.

Estas grandes cifras tienen su lado oscuro. El pasado 8 de julio, en la carretera que une las poblaciones murcianas de Ojós y Ricote, dos jóvenes de 19 años fallecían cuando intentaban hacer caballitos a bordo de un quad. Dos semanas antes, y a pocos kilómetros, otro joven moría al chocar su quad con un turismo. Pero a pesar de los riesgos, la moda alcanza tales proporciones que hay promotoras inmobiliarias del entorno de Doñana que regalan uno con la compra de una vivienda, según explicaba Theo Oberhuber, coordinador de Ecologistas en Acción.

Esta asociación muestra su preocupación por los destrozos que los quads provocan en el medio natural, por no hablar del peligro que pueden suponer para los senderistas. El Seprona confirma un incremento de este tipo de infracciones. Donde antes se ofrecían rutas a caballo o en bicicleta para pasear por parajes naturales, ahora aparecen los quads, «mucho más destructivos», denuncia Oberhuber.

Uno de los principales atractivos del quad es que puede llegar incluso donde no llega un todoterreno. Pero el peligro potencial para los recursos naturales es tremendo. Recientemente, Oberhuber veía pasar uno de esos vehículos justo debajo de uno de los pocos nidos de águilas imperiales que quedan en España.

En Murcia, un paraje protegido, el entorno del río Chícamo, en Abanilla, se convirtió casi en una pista de competición para quads, que no dudaban en recorrer el interior del cauce. Tras la denuncia del Ayuntamiento, a la que se sumaron otras de colectivos ecologistas y propietarios de fincas, el Seprona desarrolló la primera operación a gran escala contra este tipo de infractores.Se le llamó Paraíso, y hubo 80 denuncias por daños medioambientales.

ARMA DE DESTRUCCION
Agentes que participaron en esta operación aseguran, sin embargo, que el Seprona «no está en contra del quad ni de que se utilice de forma lúdica». En este sentido, los comparan con los perros de razas peligrosas. «El perro en sí no tiene porqué ser peligroso si se saca a la calle con un bozal y está bien educado; otra cosa es la irresponsabilidad del dueño». Es entonces cuando tanto el perro como el quad se convierten en arma de destrucción.

Los antecedentes del quad confirman su peligrosidad, como recuerda José Barba, propietario de uno y coordinador del suplemento de Motor del periódico La Opinión de Murcia. Barba explica que muchos vieron en los quads el sustituto de los trike, triciclos motorizados que dejaron de fabricarse en 1988 ante el elevado número de víctimas mortales que provocaron en apenas 20 años.En su opinión, la espectacularidad de su conducción, su popularización y la falta de una regulación específica explican la moda. Pero al quad, vaticina, le pasará lo que a las motos de agua. La falta de legislación hizo que cualquiera pudiese pilotarlas. Las ventas cayeron en picado cuando se legislaron.

Ayuntamientos como el de Roquetas de Mar (Almería) o el de Almonte (Huelva) han empezado a prohibir su circulación en sus calles.Sin embargo, son muchos los ayuntamientos, e incluso la propia Guardia Civil, que aprovechan las características del quad. Así, en zonas costeras como Gandía (Valencia) o Aguilas (Murcia) se pueden ver sobre quads a policías o a empleados para la limpieza de playas. En Algeciras, la Guardia Civil los incorporó hace años en su lucha contra el narcotráfico, conocedores de que son capaces de subir por pendientes resbaladizas de hasta 60 grados.

Este mismo año se vivió una situación paradójica en la romería del Rocío. El ayuntamiento de Almonte prohibió la circulación de quads para garantizar la seguridad de los romeros. A la par, 15 de estos vehículos circulaban conducidos por guardias civiles para garantizar, también, la seguridad de los romeros.

www.elmundo.es/suplementos/cronica/2005/510/1122156005.html
 
 
   
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